Mariano Llano

Un día recibo una llamada, no existían los celulares, “me llamo Mariano Llano y estoy en un proyecto gastronómico, me gustaría hablar contigo”. Fijamos el encuentro en la Cafetería San Marcos, legendaria esquina de Oliva y Alberdi. Voy, como andaba en colectivos, llego retrasado. No lo conocía personalmente, pero lo vi sonriente y me levantó la mano para que yo me ubicara. Estaba en compañía de Manuel Bernardes, un amigo, ex compañero mío en la universidad, que en ese entonces ya era un conocido hombre de radio.  Me acerco y nos saludamos, Mariano me dice que ya estaba preocupado por mi retraso y que Manuel lo tranquilizó diciéndole que “si Nico te dijo que va a venir, va a venir, en cualquier momento llega”.

Manuel se retira porque “ustedes van a hablar de negocios”, dice. Se despide y sale del local bajando hacia la calle Estrella rumbo a lo desconocido. Era una tarde de otoño, fresca y nublada.

Charlamos, con Mariano un buen rato, creo que lo que duraron cuatro o cinco cafés con masitas. Me comentó su proyecto Ña Eustaquia, con el cual quería revalorizar la gastronomía nacional, y asegurándome que yo era el elegido para darle una imagen a su proyecto.

Se sucedieron los encuentros en “nuestra oficina”. Le llevé los bocetos, tres o cuatro opciones, no recuerdo y se quedó con la que luego sería una marca registrada ampliamente conocida en nuestro medio.

Después vinieron otros proyectos, Lucrecia, (la hija de Ña Eustaquia) una chica fashion que cocina, local gastronómico que se instaló en la terminal de ómnibus de Asunción.

Pasó el tiempo, a veces nos encontrábamos durante alguna exposición de cuadros o en algún concierto de música. Siempre sus ojos semidormidos pero sonriente, amable y jovial. Supe que se fue a vivir a Buenos Aires, que regresó.

Recibí otra llamada, estoy fabricando un cognag fuertísimo y quiero que me hagas el logo. ¿cómo se va a llamar? Respuesta: Satanás.

No sé si el proyecto prosperó, si se llevó a cabo, si resultó.

La última vez que lo vi fue hace un par de meses en Radio Chaco Boreal en su nuevo local del WTC. Allí tenía un programa radial, “Sellos de conciencia” cerca de media noche. Nos hicimos unas cuantas “selfies”, una pena no tenerlas ahora.

Mariano, emprendedor, creativo, loco lindo y soñador. Andá a enseñarle a comer comida paraguaya a los del más allá. Buen viaje amigo. Reserváme un lugarcito.

 

 

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2 Respuestas a “Mariano Llano

  1. Buen viaje amigo 😦
    Qué hermosas palabras Nico…

  2. Pingback: Murió Mariano Llano - Paraguay Mi País

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