Ennio Morricone

Finales del 60. La ceremonia infaltable de ir al cine los domingos por la siesta. Podría ser al cine Granados, Roma, Victoria, Splendid o al cine Guaraní. Todos en el centro. La entrada costaba 45 guaraníes y la elección dependía de la cartelera ofrecida. Uno empezaba ahorrando, existían dos posibilidades, no comer nada en los recreos del colegio o ir caminando hasta el trabajo y no pagar pasaje (vengo de una generación que trabajaba desde los 16 años, “para ayudar con los gastos o para los gastos propios”). Si agunos de los cines presentaba una de western con la banda sonora del maestro Ennio Morricone, no dudabamos,la elección estaba hecha. Al termino de la película, rumbo a nuestras realidades, regresábamos en compañía del tema musical de la película, en versión silbido. Aprendimos a escuchar imágenes, ver una foto de alguna escena en algún diario, significaba escuchar ese tema musical. Y a ver sonidos, al escuchar el tema musical en alguna radio, inmediatamente se nos presentaban imágenes de la película. En fin…toda una época que no olvidaremos mientras tengamos la habilidad de silbar. Buen viaje maestro Ennio Morricone… y gracias por tantas sensaciones.

Ennio Morricone

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